golondrina desorientada,
el invierno.
La niña arropada de encajes
en la costa aguarda
la nave del amor real
que por el camino de espuma
le traerá el mar
Aprisionaron sus manos
tímidas flores
en los dieciocho meses
de triste espera
Amor, marino errante,
¿vendrás?
Nuestros corazones, castañuelas de nogal
¿harás repiquetear?
Danza con el viento salobre
su vestido de encaje blanco.
Semillas de ilusiones
se llevan las olas
Quedan en la arena
Uno a uno los pétalos esparcidos.
El brillo se escurre de sus pupilas
Huye la última fatiga
Cae vencido el encaje nupcial
En caracolas marinas
las voces blancas vendrán
y a la niña dirán
que la historia vuelve a comenzar

