lunes, 23 de marzo de 2015

FINAL DE LA HISTORIA






Se tornó más liviana el alma al despojarse de los momentos compartidos, de los que provocaron sonrisas o lágrimas, ternuras o asperezas, estímulos o reproches. Las palabras perdieron su dimensión. Ahora sólo son signos trazados en hojas que ya no admiten agregados.

   Escrita la página final de nuestra historia, cobriza hoja que el otoño robó al arce y lanzó al agua, el libro comenzó a derivar por el río de la desmemoria.